lunes, 20 de julio de 2009

El año en que terminé de volverme loca.

¿Qué quieres?
Has estado 22 años diciendo que estudiar Bellas Artes
Ahora tienes 23 y no puedes contestar.
Pues qué mal…

El problema cuando cumples tus sueños es que no te quedan más sueños. O los que te quedan son tan difíciles de conseguir que te apetecen vacaciones de sueños. Pero entonces, sin comerlo ni beberlo, entras en una especie de limbo sensorial en el que no paras de preguntarte cosas:
¿Quién soy?
¿Qué hago aquí?
¿Qué hice ayer?
Lo último te lo preguntas si te fuiste de fiesta para no hacerte mas preguntas.

En teoría, cada etapa de tu vida empieza y termina con una crisis. Después viene un cambio. Después otra etapa de tu vida. Creo que el 88% de los universitarios que han terminado sus carreras (a los que todavía estáis estudiando, por dios, no acabéis nunca) han pasado por esa crisis. A partir de ahora, siempre que me invente una probabilidad utilizaré el 88%, que queda como más creíble.
A Delipenda le duró una semana. Siempre me contaba que se vino de París, se metió en Internet y encontró piso, master y trabajo en Barcelona. Claro que el año siguiente terminó desquiciada por la cantidad de faena acumulada. Eso si, a ella no se le nota mucho. Desde que tengo 5 años estoy convencida de que tiene superpoderes.
A mi me ha durado un año. Y lo que me queda. Hace poco le dije a Delipenda:
- Neni, creo que me estoy volviendo loca.
-Aeris, eso no es nada nuevo. –Y se echó a reír.- Siempre has estado loca.
- Bueno, pero ahora más.
- No empieces con tus crisis existenciales que te conozco.
Y es que llevo un año dándole mil millones de vueltas a mil asuntos y la verdad que no termino de decidirme por nada. Mis amigas están hasta las narices. Cloe amenaza con cortarme las rastas si le saco a relucir algún proyecto nuevo. Para ella es fácil, aun no ha salido de la adolescencia. Veremos lo que pasa cuando termine el master el año que viene y tenga que ir a trabajar de 9 a 21. Sabe que le tengo envidia porque sigue estudiando. Razón no le falta. Añoro profundamente ser estudiante.
Eso sí, cuando llega la nómina en fin de mes por un segundo se me pasa la tontería y me bajo a comer al Japo. Luego se me olvida que soy rica (dentro de mi mentalidad aun estudiantil) y compro cuatro litros de kalimotxo para el fin de semana. Bueno, lo del kalimotxo es por la mentalidad estudiantil y porque somos de Navarra y eso lo llevamos en la sangre.

La cuestión es que este siempre será recodado como el año en que terminé de volverme loca. Y el resumen de este año es que ha sido duro, triste y difícil. He descubierto que hasta la persona más cercana a ti te puede fallar sin querer, que puedes ser muy feliz aun creyendo que no lo eres y que los patos son los únicos animales que no tienen eco. He aprendido mucho y también he perdido mucho el tiempo. Me he sentido, de repente, una niña que no sabe qué quiere ser de mayor. Ironías de la vida, cuando era una niña sabía lo que quería ser de mayor.

Creo que voy a pasar de mi próxima crisis existencial. No se si toca a los 25 o a los 30 pero me da igual. Total, este siempre será el año en qué terminé de volverme loca y ya no que queda más cordura que conservar. Sobre lo que debo hacer ahora que estoy chiflada y soy una niña eso sí que al menos lo tengo claro. Hay que volver al principio. Se terminaron las vacaciones.

2 comentarios:

  1. tu si que eres maja. ay omá que rica!
    esta tarde iré más pronto al gym churri, que luego me voy al cine.
    no me habías dicho que habías abierto este blog!!!!

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  2. XDXD Estaba esperando tener mas cosicas y eso guapa!

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