viernes, 24 de julio de 2009

El síndrome del hombre moderno.

Aunque esta historia se llame el síndrome del hombre moderno, si la hubiera escrito un tío podría haberse llamado perfectamente el síndrome de la mujer moderna. Cada persona es un mundo y blablabla contra el sexismo y todas esas gilipolleces que no se dicen para quedar mal. Este es el relato de una chica que esta hasta las narices de que los chicos sean tan nenazas.

Llega un momento en la vida de toda mujer en el que no le apetece hablar las cosas. Después de un montón de años de citas infructuosas y domingos de somnolencia, a la par de diversas relaciones a las que no termina de encontrar sentido alguno, lo que quiere una chica de 23 años es simplemente: hacerlo.

Llegamos a nuestra plenitud sexual después de haber pasado por nuestro primer novio, la uni, la Erasmus y la gran ciudad. Estamos empezando nuestra carrera profesional, tratando de decantarnos por una especialidad u otra. Intentamos elegir un lugar que se adapte a nuestras necesidades y mantener el contacto con un número cada vez más creciente de amistades. En medio de toda esta amalgama de idas y venidas de repente aparece una persona con la que te sientes "a gusto".

Porque se suele denominar así: a gusto. No dices “estoy ilusionada”, ni “estoy contenta”, ni “me rio tanto con él que a veces me sale cocacola de la nariz”. Dices: “estoy a gusto”. Y no es precisamente por hablar por lo que estas “a gusto”.

El caso es que pasan dos semanas. De repente contemplas un semblante serio y te dices a ti misma: “¿dos semanas? ¿en serio?¿ya?”. Y él, como leyéndote la mente, corrobora todos tus temores diciendo:

- ¿Qué piensas tú de lo nuestro?

La caja de Pandora se abre con un “crack” que oyes desde tu subconsciente: “¿Hay un nuestro? ¿Qué? ¿Llevo una caja de 12 condones en el bolso para nada? ¿No seria yo la que debiera estar preguntado esto? ¿Debería estar esperando poder tener una relación sentimental para después poder casarme y tener 5 hijos? ¡Pero en qué cabeza cabe! ¡Por dios! ¡Vale que esté emancipada y sea teóricamente adulta pero tengo solo 23 años! ¿Qué se supone que debo decir ahora?” Tras un tenso silencio en el transcurso del cual seguramente te ha salido humo de tus orejas aciertas a decir:

- No tengo la respuesta a esa pregunta. Casi no te conozco.

“¡Si! La has clavado, nena. Eso te asegura por lo menos un par de semanas más de sexo sin compromiso. ¿Será posible que tenga que preguntarme él algo que ni siquiera yo me he preguntado?”

La sociedad, las películas de Disney y la gente en general dicen que las mujeres piensan demasiado. Tal vez sea cierto. ¿Pero porque debería estar pensado precisamente en una relación? ¿Es que no pueden dos personas que se llevan bien disfrutar juntas sin tener que pensar en el futuro?

El problema después de “la conversación” es que ya no puedes dejar de pensar en otra cosa. “¿Hacia dónde va esto? ¿Sufriré? ¿Qué pasa si uno de los dos quiere más que el otro? ¿Qué pasa si me enamoro y se marcha como Fulano? ¿Qué pasa si me enamoro y es un capullo como Mengano? ¿Qué pasa si me enamoro y hace (introduzca aquí un dato por el que está traumatizada) como (introduzca aquí un nombre de un exnovio)?”

Odio “la conversación” el 88% de mis historias terminan al tener “la conversación”. Prefiero alargar ese limbo del principio en el que todo es maravilloso y no me planteo cosas el máximo posible. Porque no tengo edad de plantearme cosas, ni quiero hacerlo. Entiendo que se deba hablar para que ninguno de los dos salga herido pero ¿es que no puede una chica disfrutar del principio sin pensar en el final?

Tal vez no sea que los chicos son todos unas nenazas. Ni que las chicas piensen demasiado. Tal vez sea tan solo que las personas no se entienden al 100% cuando hablan. Que se guardan las cosas. Que esta llenas de traumas y de temores y que no son conscientes de que a la otra persona le pasa igual. No creo que las mujeres sean de Venus y los hombres sean de Marte. Creo que cada persona viene de un planeta distinto, de una vida distinta y hacerlas congeniar del todo es una tarea prácticamente imposible. Digan lo que digan, este es un mundo lleno de extraterrestres que se aparean para crear una nueva super-raza de extraterrestres y entonces entenderse todos todavía menos.

1 comentario:

  1. Sencillamente genial, si te tuviera delante te plantaba un beso.

    Creo que hay mucha gente que la han educado desde un respeto extremo que se convierte en miedo a decir realmente lo que piensan y dan (me incluyo en ocasiones) muchas vueltas para no decir las cosas claras, y creo que es por ese famoso "que pensara de mi, sere una guarra, sere un cerdo" tanto en chico como en chica. No se...

    Tienes un fan guapa!!!!

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